Está claro que
cada día empieza de manera distinta a como lo hemos planeado. Es algo que he
ido aprendiendo a lo largo del tiempo, y todavía me queda mucho por aprender.
¡Lo estoy deseando la verdad! Total que mi día empezó a las nueve y poco y de
la mañana, con una ganas infinitas de ver algún baile de Fred Astaire y Ginger
Rogers, mis favoritos y unos de los bailarines que mejor bailan (gracioso) para
mi del mundo. Sus bailes, su relación, sus películas, etc. Todo un mundo que yo
observo, aunque no desde muy cerca ciertamente. Me llevé una hora con ello y ya
nos fuimos levantando para desayunar los cuatro juntos como siempre excepto los
días lectivos.
Al final
resolvimos lo que haríamos por la mañana; íbamos al cine a ver una gran
película que hace mucho que esperábamos y de la cual ya habíamos visto el tráiler
un millón de veces: El Hobbit, la batalla
de los cinco ejércitos. Hicimos la compra de las entradas online para las
doce en la sala 5, fila doce y las cuatro butacas de en medio. Mi padre
imprimió las “entradas” y a las once y algo que ya estábamos listos salimos de
casa. Una vez allí, canjeamos el papel imprimido con las entradas por las
entradas de cine de toda la vida y nos encontramos con una enorme cola. No tuvimos
otro remedio que esperar a pesar de que eran las doce menos diez y de que
estábamos con los nervios a flor de piel. Mi madre ya decía que si entrabamos
en la sala con la película empezada, pondría una reclamación. Pero pasó por
allí una señorita que yo había visto muchas veces en las taquillas que nos
preguntó si estábamos allí por Annie, le dijimos que no, que veríamos el
Hobbit, a lo cual ella nos contestó que podíamos pasar pues la cola era para un
evento de Annie, otra película que se estrenaría el mismo día. Fuimos a la
sala, no sin antes entrar yo en el cuarto de baño (porque estaba nerviosa) y
correr para ver la peli. Algún que otro anuncio y etc., una peli futurista, una
basada en la novela de Mobi Dick y
demás. Por fin se apagaron las luces de la sala, y preparados, listos, ya;
empezó la película. Mi hermano y yo estábamos súper nerviosos, y yo inquieta. Fueron
dos horas y pico de sentimientos, batallas, luchas internas, muertes, alegría y que
os voy a contar, todo muy emocionante. Yo me emocioné hasta el punto de llorar
bastante. Pero esos veinticuatro que nos gastamos valieron mucho la pena.
Después vinimos
a casa y almorzamos. Como nos vinimos muy animados hablando de la peli y comentándola
mucho, no hubo más remedio que ver la siguiente: El Señor de los Anillos, Comunidad
del Anillo, la cual marca el comienzo de una trilogía, al contrario que la
que acabábamos de ver que era el final de otra trilogía. También de J.R.R.
Tolkien. Pero me quedé dormida a falta de una hora del final, una pena, pero no
pasa nada, ya he visto esa peli muchas veces. Después de merendar a las seis y
cuarto, cogí mi ordenador y me puse a ver partes de algo que me gusta mucho, y
es Downton Abbey, una serie inglesa
que seguro conoceréis. Todo lo que quedaba de tarde con ello, con lo que se me
pasó el tiempo volando. Sin darme cuenta ya tenía que ducharme y cenar y ahora
estoy aquí, ¿gracioso verdad?
Me ha gustado
mucho contar mi día, puesto que es algo que me encanta hacer: escribir. Y tengo que decir que no me
aburro. Me encantaría recibir un comentario amistoso y que leyerais
mi blog, aunque eso no cambiará el que yo escriba en él, os lo aseguro. Un saludo
a todos.
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