Sueña con pilares
de esperanzas vanas,
observa el vuelo
de una mariposa
que reposa de ensueño
y no mira atrás.
Su vuelo evoca
que no volverá.
Pero se derrumba sin
alcanzar el techo;
ese mismo propiedad
de dioses y que seguirá abierto al mar.
Se comporta cuál hilo
que pende de otro.
No entiende de rivales
ni compañeros de carrera.
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